USO DE COOKIES

Utilizamos cookies para mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando, consideraremos que acepta su uso.

FORMENTERA: Arenas blancas, aguas transparentes con azules sorprendentes
Área Profesional

Flora y Fauna de Formentera

Formentera es el tesoro mejor guardado del Mediterráneo, el último paraíso. A pesar del aumento del turismo y de su recoleto tamaño abunda en ella la vegetación mediterránea. Su fauna y flora varían de Norte a Sur y de Este a Oeste.

Sorprende al visitante que una isla de 83 kilómetros cuadrados que se puede recorrer perfectamente en bicicleta posea ambientes tan diferentes, divididos entre estanques, playas con sistemas dunares, acantilados y costa rocosa.

Caramazana. Imagen cedida por la Conselleria de Turisme de Formentera

La sabina, que apareció hace 270 millones de años, es el árbol que refleja el espíritu de Formentera. Se trata de un árbol pequeño, de crecimiento lento que se afinca en suelos secos y rocosos, florece entre febrero y marzo y es un gran productor de madera de calidad y resina. En el pasado, cuando a la isla no llegaban materiales de la Península, los formenterenses utilizaban la sabina para construir vigas, puertas, marcos de ventanas y demás materiales tradicionales aprovechando sus propiedades. La sabina es un tipo madera muy resistente, que no se pudre y a la que los insectos no atacan debido a su resina.

A la sabina le acompañan árboles típicamente mediterráneos como el almendro, el algarrobo, el olivo, la vid y la higuera. Entre todos ellos, el árbol que llama la atención del visitante por su tamaño y formación es la higuera. A menudo, a la higuera se le puede ver creando higuerales, que normalmente se encuentran aisladas en medio del campo o algún cultivo, acogiendo alguna oveja bajo sus ramas que busca sombra durante las tardes de verano.

Sus típicos ‘estalones’ (palos que sujetan las ramas obligándolas a crecer en horizontal) las convierten en refugios perfectos contra el sol.

Respecto a los arbustos, como en cualquier clima típicamente mediterráneo, los más abundantes son el romero, el tomillo, la mata, el enebro y la estepa blanca.

En las zonas más húmedas de la pequeña isla de Formentera, como en la laguna del Estany Pudent, se pueden encontrar juncos, ‘solseres’ y grandes extensiones de caña común. Por supuesto, en las casas payesas no faltan ni las chumberas ni las pitas.

Respecto a la fauna silvestre, el icono que representa a la isla de Formentera es una lagartija, animal muy abundante, que despliega un inmenso y particular arco iris que va del verde intenso de sus aguas al marrón claro. No es el único reptil, en la caza de insectos nocturna le acompañan la salamanquesa y el dragón común.

Los animales salvajes que pueblan la isla son conejos, erizos y murciélagos. Entre las aves, las más abundantes son el gorrión, el jilguero y el verderón. Hay pocas rapaces, aunque podremos encontrar alguna; un cernícalo común de día o una lechuza por la noche.

En el campo surgen al igual que en la Península, codornices, perdices, tórtolas abubillas, aves migratorias como las golondrinas y los estorninos y, por supuesto, en un litoral tan grande, no faltan las aves marinas, entre las que destacan la gaviota y el cormorán. En los acantilados, si tenemos suerte, podremos avistar a la pardela balear, una especie endémica de Formentera que actualmente cuenta con una población en torno a las 3.000 parejas reproductoras.